{"id":508,"date":"2021-11-02T17:01:56","date_gmt":"2021-11-02T17:01:56","guid":{"rendered":"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/?p=508"},"modified":"2024-01-15T19:29:12","modified_gmt":"2024-01-15T19:29:12","slug":"sor-juana-ines-de-la-cruz-1648-1695-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/?p=508","title":{"rendered":"Sor Juana In\u00e9s de la Cruz (1648-1695)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por <a href=\"https:\/\/dbe.rah.es\/biografias\/19907\/diego-de-calleja\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Diego Calleja<\/a> (1638-1725)<\/p>\n<cite><a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/famayobrasposthu00juan\/page\/n5\/mode\/2up\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Fama y Obras Posthumas del F\u00e9nix de M\u00e9xico, D\u00e9cima Musa, Poetisa Americana, Sor Juana In\u00e9s de la Cruz, religiosa profesa en el Convento de San Ger\u00f3nimo de la imperial ciudad de M\u00e9xico,<\/em> Madrid, Imprenta de Manuel Ruiz de Murga, 1700.<\/a><br><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">APROBACI\u00d3N DEL REVEREND\u00cdSIMO<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">Padre Diego Calleja de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">M. P. S.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por mandado de vuestra alteza he le\u00eddo un libro intitulado: <em>Obras, y Fama Posthuma de la Madre Sor Juana In\u00e9s de la Cruz<\/em>, que pretende dar a la estampa el Doctor Don <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.elem.mx\/autor\/datos\/124095\" target=\"_blank\">Juan Ignacio de Castorena y Urs\u00faa<\/a>, capell\u00e1n de honor de su majestad. Y sobre asegurar que habi\u00e9ndole visto, sin hallar en \u00e9l cosa que se oponga al recto sentir de nuestra santa fe, o pureza de buenas costumbres, antes mucha ense\u00f1anza, que a lo espiritual a\u00f1ade lo discreto, y que por todo merece la licencia, que el suplicante pide; me ha parecido, que habiendo en el consejo muchos se\u00f1ores, que a la severidad de jueces, no les estorba el buen gusto de discret\u00edsimos cortesanos, no ser\u00e9 demasiadamente importuno, (y que s\u00e9 yo si antes obsequioso) si a vueltas de esta aprobaci\u00f3n, les doy noticia cierta (tales son los apoyos que constar\u00e1n) del principio, progresos, y fin de esta Ingenios\u00edsima mujer, que tiene al presente, por los escritos de otros dos tomos, llenas las dos Espa\u00f1as con la opini\u00f3n de su admirable sabidur\u00eda. Usando, pues, de esta confianza, refiero su vida con lisa sencillez, lejos de que el gasto de las palabras me suponga desconfiado en la inteligencia del lector: y m\u00e1s, de que las ponderaciones usurpen su derecho a poetas, y panegiristas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuarenta y cuatro a\u00f1os, cinco meses, cinco d\u00edas y cinco horas, ilustr\u00f3 su duraci\u00f3n al tiempo la vida de esta rara mujer, que naci\u00f3 en el mundo a justificar a la naturaleza las vanidades de prodigiosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A doce leguas de la Ciudad de M\u00e9xico, metr\u00f3poli de la Nueva Espa\u00f1a, est\u00e1n casi contiguos dos montes, que no obstando lo diverso de sus calidades, en estar siempre cubierto de sucesivas nieves el uno, y manar el otro perenne fuego, no se hacen mala vecindad entre s\u00ed, antes conservan en paz sus extremos, y en un temple benigno la poca distancia que los divide. Tiene su asiento a la falda de estos dos montes una bien capaz alquer\u00eda, muy conocida, con el t\u00edtulo de <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.google.com\/maps\/place\/56890+Nepantla+de+Sor+Juana+In%C3%A9s+de+la+Cruz,+M%C3%A9x.\/data=!4m2!3m1!1s0x85ce155411923f99:0xf66e9b8f095ebc4f?sa=X&amp;ved=2ahUKEwj2-NeQ4PfzAhXGnGoFHanJDsMQ8gF6BAhfEAE\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/www.google.com\/maps\/place\/56890+Nepantla+de+Sor+Juana+In%C3%A9s+de+la+Cruz,+M%C3%A9x.\/data=!4m2!3m1!1s0x85ce155411923f99:0xf66e9b8f095ebc4f?sa=X&amp;ved=2ahUKEwj2-NeQ4PfzAhXGnGoFHanJDsMQ8gF6BAhfEAE\" target=\"_blank\">San Miguel de Nepantla<\/a>, que consonante a los excesos de calores, y fr\u00edos, a fuer de primavera, hubo de ser patria de esta maravilla. Aqu\u00ed naci\u00f3 la Madre Juana In\u00e9s el a\u00f1o de 1651, el d\u00eda doce de noviembre, viernes a las once de la noche. Naci\u00f3 en un aposento, que dentro de la misma alquer\u00eda llamaban la Celda; casualidad, que con el primer aliento la enamor\u00f3 de la vida mon\u00e1stica, y la ense\u00f1\u00f3 a que eso era vivir, respirar aires de clausura. Fue su padre Don Pedro Manuel de Asbaje, natural de la Villa de <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.google.com\/maps\/place\/20570+Vergara,+Gipuzkoa,+Espa%C3%B1a\/data=!4m2!3m1!1s0xd502afe8f1074ed:0xa168bee0a3bc57ca?sa=X&amp;ved=2ahUKEwiWm5mL5PfzAhW2lGoFHZrjB9cQ8gF6BAhNEAE\" target=\"_blank\">Vergara<\/a>, en la Provincia de <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.google.com\/maps\/place\/Gipuzkoa,+Espa%C3%B1a\/data=!4m2!3m1!1s0xd5035381ce4c9cd:0x304f58273c9ca70?sa=X&amp;ved=2ahUKEwit346S5PfzAhVBlGoFHWjwCJoQ8gF6BAheEAE\" target=\"_blank\">Guip\u00fazcoa<\/a>, que con deseo de corregir los yerros a las entra\u00f1as de su Tierra, tan de nobleza pr\u00f3digas, como est\u00e9riles de caudal, pas\u00f3 a Indias, donde cas\u00f3 este dichoso Vizca\u00edno con Do\u00f1a Isabel Ram\u00edrez de Cantillana, hija de padres espa\u00f1oles, y natural de <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.google.com\/maps\/place\/Yecapixtla,+Mor.\/@18.879809,-98.8946252,13z\/data=!3m1!4b1!4m5!3m4!1s0x85ce6a0fbd3e2567:0xf9bbbf1a723d9196!8m2!3d18.8782827!4d-98.8610882\" target=\"_blank\">Yecapixtla<\/a>, pueblo de Nueva Espa\u00f1a: de cuya leg\u00edtima uni\u00f3n tuvieron, entre otros hijos, a nuestra poetisa \u00fanica, que fue posible admitir igualdad en la sangre, la que pareci\u00f3 no tener parentesco humano con otras almas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A los tres a\u00f1os de su edad, con ocasi\u00f3n de ir, a hurto de su madre, con una hermanita suya a la maestra, dio su entendimiento la primer respiraci\u00f3n de vivo: vio que daban lecci\u00f3n a su hermana, y como si ya entonces supiera, que no es mayor\u00eda en las almas el exceso en los a\u00f1os, se crey\u00f3 h\u00e1bil de ense\u00f1anza, y pidi\u00f3 que tambi\u00e9n a ella la diesen lecci\u00f3n: La maestra lo rehusaba, porque en el balbucir de la ni\u00f1a aun no era posible discernir si los yerros, que pronunciase, ser\u00edan del pico, o la rudeza; hasta que el uso la desenga\u00f1\u00f3, porque a las primeras lecciones, sin haberla podido sujetar a las perezas del deletreo, le\u00eda de corrido: y al fin, en dos a\u00f1os aprendi\u00f3 a leer y escribir, contar, y todas las menudencias curiosas de labor blanca: estas, con tal esmero, que hubieran sido su heredad, si hubiera habido menester, que fuesen su tarea. La primera luz, que ray\u00f3 de su ingenio, fue hacia los versos espa\u00f1oles, y era muy racional admiraci\u00f3n de cuantos la trataron en aquella edad tierna, ver la facilidad, con que sal\u00edan a su boca, o su pluma los consonantes, y los n\u00fameros; as\u00ed los produc\u00eda, como si no los buscara en su cuidado, sino es que se los hallase de balde en su memoria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta habilidad de la poes\u00eda, que, cuanto es en s\u00ed, prescinde, para ser de buen <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/dle.rae.es\/numen\" target=\"_blank\">numen<\/a>, de expresar con ella conceptos sutiles, ni altos pensamientos, y menos de tratar materias heroicas; porque sin pasar de las aprehensiones de una fantas\u00eda elevada, puede llegar a la esfera de su perfecci\u00f3n sobre cualquier asunto, cuando se acompa\u00f1a de un entendimiento profundo, y claro, a que se ha de a\u00f1adir lo perspicaz de un discurso muy f\u00e9rtil, y con el lustre de noticias varias, en que entren, no como las menos principales, las del idioma en que se escribe, ha hecho los sujetos m\u00e1s celebrados en todas edades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No llegaba a ocho a\u00f1os la Madre Juana In\u00e9s, cuando, porque la ofrecieron por premio un libro, riqueza de que tuvo siempre sedienta codicia, compuso para una fiesta del Sant\u00edsimo Sacramento una loa con las calidades que requiere un cabal poema: Testigo es el muy reverendo Padre Mayor Fray <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/letraslibres.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/pdf_art_7023_6293.pdf\" target=\"_blank\">Francisco Mu\u00f1iz<\/a>, dominicano, Vicario entonces del pueblo de <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.google.com\/maps\/place\/Amecameca,+Amecameca+de+Ju%C3%A1rez,+M%C3%A9x.\/data=!4m2!3m1!1s0x85ce3c8a5179cb8f:0xa782b039386b91b3?sa=X&amp;ved=2ahUKEwi18Lq69vfzAhX3lGoFHU73DWIQ8gF6BAgVEAE\" target=\"_blank\">Amecameca<\/a>, que est\u00e1 cuatro leguas de la caser\u00eda, en que naci\u00f3 la Madre Juana In\u00e9s. Ella misma refiere de s\u00ed, que si en esta edad o\u00eda decir que alguna golosina causaba rudeza, hu\u00eda de ella, como de un veneno, que comido, hubiese de inficionarla su raz\u00f3n. Importunaba entonces mucho a sus padres, sobre que, mudado su traje en el de hombre, la enviasen a estudiar muchas ciencias, que oy\u00f3 decir que en la Universidad de M\u00e9xico se ense\u00f1aban; y mostrando su esp\u00edritu el impetuoso caudal, que encerraba en aquel corpecico, se impacientaba con la orilla, que la naturaleza le puso. No preven\u00eda entonces, que ingenios de categor\u00eda tan superior pueden en la perspicacia de su entendimiento contener las ciencias como en semilla, que da copioso fruto a cultivo ligero: para que solo les hace falta la arbitraria propiedad de los t\u00e9rminos, que si tal vez no sirve a la inteligencia substancial, aprovecha siempre de explicarse al uso los maestros. Estos la faltaron siempre a esta prodigiosa mujer, pero nunca la hicieron falta: dentro de sola su capacidad cupieron c\u00e1tedra, y auditorio, para emprender las mayores ciencias, y para saberlas con la cabal inteligencia, que tantas veces se asoma a sus escritos; ella se fue a sus solas a un mismo tiempo argumento, respuesta, r\u00e9plica, y satisfacci\u00f3n: como si hubiera hecho todas las facultades de calidad de poes\u00eda, que le sabe sin ense\u00f1anza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En edad de ocho a\u00f1os la llevaron sus padres a M\u00e9xico, a que viviese con un abuelo suyo, donde ceb\u00f3 su ansia de saber en unos pocos libros, que hall\u00f3 en su casa, sin m\u00e1s destino que embarcar, adornando un bufete; penuria que muchos a\u00f1os padeci\u00f3, estudiar a merced de los libros, que hallaba fuera de su deseo. Solas veinte lecciones de la lengua latina, testifica el bachiller <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/books.google.com.mx\/books?id=yBw3EAAAQBAJ&amp;pg=PT195&amp;lpg=PT195&amp;dq=M%C3%A1quinas+primas+de+su+ingenio+agudo+A+Arqu%C3%ADmedes,+art%C3%ADfice+famoso,+Raro+nombre+dieron+de+ingenioso;+%C2%A1Tanto+el+af%C3%A1n+y+tanto+el+arte+pudo!&amp;source=bl&amp;ots=MYhT08H7Zu&amp;sig=ACfU3U0P64m_uXoUiFO28JkkLjQtzweSlA&amp;hl=es-419&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwjfg57RgvjzAhVflWoFHRKEC6QQ6AF6BAgYEAM#v=onepage&amp;q=M%C3%A1quinas%20primas%20de%20su%20ingenio%20agudo%20A%20Arqu%C3%ADmedes%2C%20art%C3%ADfice%20famoso%2C%20Raro%20nombre%20dieron%20de%20ingenioso%3B%20%C2%A1Tanto%20el%20af%C3%A1n%20y%20tanto%20el%20arte%20pudo!&amp;f=false\" target=\"_blank\">Mart\u00edn de Olivas<\/a>, que la dio, y la supo con eminencia; porque habi\u00e9ndola dejado por maestro en manos de solo su discurso, a\u00f1adi\u00f3 ella por <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/dle.rae.es\/decuri%C3%B3n\" target=\"_blank\">decuri\u00f3n<\/a> su empe\u00f1o, cort\u00e1ndose del cabello algo, y notific\u00e1ndose, que si hasta cierta medida del hombro le crec\u00eda otra vez, sin haber aprendido lo que se trataba, se le hab\u00eda de volver a cortar; cosa, que no tal vez ejecut\u00f3: vali\u00e9ndose, para despertar su poco dormida memoria, de tan costosa anacardina, que otras mujeres perdieran todos los sentidos con ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volaba la fama de habilidad tan nunca vista en tan pocos a\u00f1os; y al paso que crec\u00eda la edad, se aumentaban en ella la discreci\u00f3n con los cuidados de su estudio, y su buen parecer con los de la naturaleza sola, que no quiso esta vez encerrar tanta sutileza de esp\u00edritu en cuerpo, que la envidiase mucho, ni disimular, como avarienta, tesoro tan rico, escondido entre tierra tosca. Luego que conocieron sus parientes el riesgo que pod\u00eda correr de desgraciada por discreta, y con desgracia no menor, de perseguida por hermosa; aseguraron ambos extremos de una vez, y la introdujeron en el palacio del Excelent\u00edsimo Se\u00f1or <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/dbe.rah.es\/biografias\/8721\/antonio-sebastian-de-toledo-molina-y-salazar\" target=\"_blank\">Marqu\u00e9s de Mancera<\/a>, Virrey, que era entonces, de M\u00e9xico, donde entraba con t\u00edtulo de muy querida de la Se\u00f1ora Virreina. Aqu\u00ed me pesa el descarte, que hice al estilo de panegirista, porque no se har\u00e1 sin hip\u00e9rboles veros\u00edmil cuanto cari\u00f1o (\u00bfy por que no veneraci\u00f3n, si hay modos de servir, que dominan su albedr\u00edo a los due\u00f1os?) la cobraron sus Excelencias, vi\u00e9ndola, que acertaba, como por uso, en cuanto, sin mand\u00e1rselo, obedec\u00eda. La Se\u00f1ora Virreina, no parece que pod\u00eda vivir un instante sin su Juana In\u00e9s; y ella no perd\u00eda por eso el tiempo a su estudio, porque antes era proseguirle [que] hablar con la Se\u00f1ora Virreina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed referir\u00e9 con certitud no disputable (tanta fe se debe al testigo) un suceso, que sin igual apoyo le callara, a por no sospecharme de apasionado cr\u00e9dulo, o por limpiar de dudas lo que he dicho, y me resta. El se\u00f1or Marqu\u00e9s de Mancera, que hoy vive, y viva muchos a\u00f1os, que frase es de favorecido, me ha contado dos veces, que estando con no vulgar admiraci\u00f3n (era de Su Excelencia) de ver en Juana In\u00e9s tanta variedad de noticias, las escol\u00e1sticas tan (al parecer) puntuales, y bien fundadas las dem\u00e1s, quiso desenga\u00f1arse de una vez, y saber si era sabidur\u00eda tan admirable, o infusa, a adquirida, o artificio, o no natural, y junt\u00f3 un d\u00eda en su palacio cuantos hombres profesaban letras en la Universidad, y Ciudad de M\u00e9xico: el n\u00famero de todos llegar\u00eda a cuarenta, y en las profesiones eran varios, como te\u00f3logos, escriturarios, fil\u00f3sofos, matem\u00e1ticos, historiadores, poetas, humanistas, y no pocos de los que por alusivo gracejo llamamos tertulios, que sin haber cursado por destino las facultades, con su mucho ingenio, y alguna aplicaci\u00f3n, suelen hacer, no en vano, muy buen juicio de todo. No desde\u00f1aron la ni\u00f1ez (ten\u00eda entonces Juana In\u00e9s no m\u00e1s que diecisiete a\u00f1os) de la no combatiente, sino examinada, tan se\u00f1alados hombres, que eran discretos; ni aun esquivaran descorteses la cient\u00edfica lid por mujer, que eran espa\u00f1oles. Concurrieron, pues, el d\u00eda se\u00f1alado a certamen de tan curiosa admiraci\u00f3n: y atestigua el se\u00f1or Marqu\u00e9s, que no cabe en humano juicio creer lo que vio pues dice: <em>Que a la manera, que un Gale\u00f3n Real <\/em>(traslado las palabras de Su Excelencia) <em>se defender\u00eda de pocas Chalupas, que le embistieran, as\u00ed se desembara\u00e7aba Juana In\u00e9s de las preguntas, argumentos, y r\u00e9plicas, que tantos, cada uno en su clase, la propusieron<\/em>. Qu\u00e9 estudio, qu\u00e9 entendimiento, qu\u00e9 discurso, y qu\u00e9 memoria ser\u00eda menester para esto? El lector lo discurra por s\u00ed, que yo solo puedo afirmar, que de tanto triunfo qued\u00f3 Juana In\u00e9s (as\u00ed me lo escribi\u00f3, preguntada) con la poca satisfacci\u00f3n de s\u00ed, que si en la maestra hubiera labrado con m\u00e1s curiosidad el filete de una vainica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre las lisonjas de esta no popular aura viv\u00eda esta discret\u00edsima mujer, cuando quiso, que viesen todos el entendimiento, que hab\u00edan o\u00eddo; porque conociendo, que el verdor de los pocos a\u00f1os tiene su ternura por amenaza de su duraci\u00f3n; que no hay abril, que pase de un mes, ni ma\u00f1ana, que llegue a un d\u00eda; que lo hermoso es un bien de tan ruin soberbia, que si no se permite ajar, no se estima; que la buena cara de una mujer pobre es una pared blanca, donde no hay necio, que no quiera echar su borr\u00f3n: que aun la mesura de la honestidad sirve de riesgo, porque hay ojos, que en el hielo deslizan m\u00e1s; y finalmente, que las flores m\u00e1s bellas, manoseadas es desperdicio; y culto divino en las macetas del altar: Desde esta edad tan floreciente se dedic\u00f3 a servir a Dios en una clausura religiosa, sin haber jam\u00e1s amagado su pensamiento a dar o\u00eddos a las licencias del matrimonio: quiz\u00e1s persuadida de secreto la Americana F\u00e9nix a que era imposible este lazo, en quien no pod\u00eda hallar par en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tom\u00f3 este acuerdo la Madre Juana In\u00e9s, a pesar de la contradicci\u00f3n que la hizo conocer tan entra\u00f1ada en s\u00ed la inclinaci\u00f3n vehemente al estudio. Tem\u00eda que un coro indispensable, ni la pod\u00eda dejar a tiempo, ni quitar la ansia de emplearse toda en los libros; y meter en la religi\u00f3n un deseo estorbado, ser\u00eda llevar por alivio un continuo arrepentimiento, torcedor, que a las m\u00e1s vigorosas almas no las deja en todo la vida respirar, sino ayes; en especial, cuando el deseo reprimido no se aprende por especie de culpa, pues entonces con lo anchuroso de la permisi\u00f3n, hallan los grandes juicios muy a trasmano la resistencia del deseo. Era por aquel tiempo el Padre <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/dbe.rah.es\/biografias\/20728\/antonio-nunez-de-miranda\" target=\"_blank\">Antonio N\u00fa\u00f1ez<\/a>, de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, en la Ciudad de M\u00e9xico, por virtuoso y sabio, veneraci\u00f3n de todos, y confesor de los se\u00f1ores virreyes: comunic\u00f3 los recelos de su vocaci\u00f3n Juana In\u00e9s con var\u00f3n tan ilustre, que a fuer de luz, la quit\u00f3 el miedo; porque siendo el consultado de tal familia, claro estaba, que no le hab\u00eda de parecer dif\u00edcil, caber dentro de un alma tantos talentos de sabidur\u00eda, hermanados con grandes virtudes religiosas: y que si se opon\u00edan a estas, la dijo, era mucha ganancia esconder los talentos. Conque depuesta la repugnancia, resolvi\u00f3 Juana In\u00e9s, con denuedo piadoso, dejar en su mundo su inclinaci\u00f3n a la sabidur\u00eda humana; y en cada libro que abandonaba, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.museodelprado.es\/coleccion\/obra-de-arte\/sacrificio-de-isaac\/610dff7c-3c09-452e-9511-73a8f70b56a5\" target=\"_blank\">degollarle a Dios un Isaac<\/a>, fineza que Su Majestad la pag\u00f3 con sobrea\u00f1adir a su entendimiento capacidad, para aprender en la religi\u00f3n a ratos breves, que hab\u00edan de ser, u ocio, o descanso, m\u00e1s noticias, que tantos como en escuelas, a puro gastar tiempo, y macear, acepillan finalmente su tronco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Convento de las Religiosas de San Jer\u00f3nimo de la Imperial Ciudad de M\u00e9xico fue el mar Pac\u00edfico en que, para ser peregrina, se encerr\u00f3 a crecer esta perla: all\u00ed profes\u00f3, favoreci\u00e9ndose Don <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.academia.edu\/6572154\/_Fray_Diego_Vel%C3%A1zquez_de_la_Cadena_un_eclesi%C3%A1stico_cortesano_en_la_Nueva_Espa%C3%B1a_del_siglo_XVII_en_Anuario_de_Estudios_Hispanoamericanos._Sevilla_Escuela_de_Estudios_Hispanoamericanos_1989_v._XLVI_pp.173-194\" target=\"_blank\">Pedro Vel\u00e1zquez de la Cadena<\/a>, en pagarla el dote, que tales gastos enriquecen; merced a que siempre estuvo la Madre Juana In\u00e9s, como a patr\u00f3n, por quien se hab\u00eda guarecido de tanta prevista tormenta, agradecid\u00edsima: que como ten\u00eda su grande entendimiento esmaltado de igualmente calidades preciosas, fuera mengua notable, que envileciese la ingratitud joyel tan rico; por eso, pareci\u00e9ndola que las ciencias, que hab\u00eda estudiado, no pod\u00edan ser de provecho a su religiosa familia, donde se profesa con esmero tan edificativo el arte de la m\u00fasica, por agradecer a sus car\u00edsimas hermanas el hospedaje cari\u00f1oso, que todas la hicieron, estudi\u00f3 el arte muy de prop\u00f3sito, y le alcanz\u00f3 con tal felicidad, que compuso otro nuevo, y m\u00e1s f\u00e1cil, en que se llega a su perfecto uso sin los rodeos del antiguo m\u00e9todo: obra, de los que esto entienden, tan alabada, que bailaba ella sola, dicen, para hacerla famosa en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Veintisiete a\u00f1os vivi\u00f3 en la religi\u00f3n sin los retiros a que empe\u00f1a el estruendoso, y buen nombre de ext\u00e1tica; mas con el cumplimiento substancial que obliga el estado de religiosa: en cuya observancia com\u00fan guardaba la Madre Juana In\u00e9s su puesto, como la que mejor: su m\u00e1s \u00edntimo, y familiar comercio eran los libros, en que tambi\u00e9n lograba el tiempo: pero a los del coro, en que ganaba eternidad, todos ced\u00edan. La caridad era su virtud reina: si no es para guisarlas la comida, o disponerlas los remedios a las que enfermaban, no se apartaba de su cabecera. De muchos regalos continuos, y preseas ricas, que la presentaban, las religiosas pobres eran acreedoras primeras, y despu\u00e9s personas en la ciudad necesitadas. Graduaba bien el socorro; que ensucia de que tienen (\u00a1y cu\u00e1n dudosa es la seguridad!) la comida algunas religiosas, padecen en todo penurias muy graves: sin que en esto la Madre Juana In\u00e9s guardase para s\u00ed, ni aun la veneraci\u00f3n de limosnera, ni aun la vanidad de dadivosa; tan sin ruido era liberal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya se sabe que la fortuna se la tiene jurada a la naturaleza, y que el gran lustre de una habilidad es el blanco a que endereza sus tiros la suerte, mereciendo los que vuelan m\u00e1s alto en la esfera de una comunidad, la conmiseraci\u00f3n, que se suele tener de <a href=\"https:\/\/www.worldhistory.org\/trans\/es\/1-11710\/ciceron\/\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/www.worldhistory.org\/trans\/es\/1-11710\/ciceron\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Cicer\u00f3n<\/a>, y de <a href=\"https:\/\/www.worldhistory.org\/trans\/es\/1-355\/aristoteles\/\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/www.worldhistory.org\/trans\/es\/1-355\/aristoteles\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Arist\u00f3teles<\/a>, porque son afligidos adonde est\u00e1n, y alabados adonde no: Sobre componer versos tuvo la Madre Juana In\u00e9s bien autorizadas contradicciones, de que no debemos aqu\u00ed lastimarnos, o porque los aprobantes de su primer tomo ri\u00f1eron por ella este duelo, o porque el buen gusto de los esp\u00edritus po\u00e9ticos suele convertir, en saz\u00f3n donosa estos pesares, que referidos en consonantes de alegre queja, hacen risue\u00f1a la pesadumbre. Solo nos debemos compadecer del tiempo en que tuvo entredicho la Madre Juana el estudio de las ciencias mayores, por precepto casero, aconsejado, sin quiz\u00e1s, de algunos \u00e1nimos, cuyos juicios no saben descansar el dictamen, sino en lo m\u00e1s seguro, como si esto en el trato humano pudiese tener l\u00edmite, o como si no pudiera ser a\u00fan laudable, lo que es competentemente seguro; en especial, habiendo pareceres doct\u00edsimos de que entre dos extremos seguros, el y <em>m\u00e1s<\/em>, y el <em>menos<\/em>, har\u00e1n diferencia en la perfecci\u00f3n, no en la legalidad. Enferm\u00f3 entonces esta prodigiosa mujer, de no trabajar con el estudio: as\u00ed lo testificaron los m\u00e9dicos, y la hubieron los superiores de dar licencia, para que de fatigarse viviese. Volvi\u00f3 a sus libros con sed de prohibida, poni\u00e9ndole preceptos rigorosos de no entrar en celda ninguna, porque en todas era tan bien querida, que no pod\u00eda entrar a salir presto. En las visitas de la red hab\u00eda menester gastar m\u00e1s paciencia, porque m\u00e1s tiempo, como los personajes, que frecuentaban su conversaci\u00f3n, no acertaban a dejarla luego, ni los pod\u00eda perder el respeto con excusarse. Solo para responder a las cartas, que en versos, y en prosa, de las dos Espa\u00f1as recib\u00eda, a\u00fan dictados al o\u00eddo los pensamientos, tuviera el amanuense m\u00e1s despejado bien en qu\u00e9 trabajar. No se rend\u00edan a tanto peso los hombros de esta robust\u00edsima alma, siempre estudiaba, y siempre compon\u00eda; uno, y otro tan bien, como si fuera poco, y de espacio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desd\u00e9n fuera no hacer aqu\u00ed alguna reflexi\u00f3n sobre solos dos escritos suyos, que la suponen igualmente ingeniosa, y sabia: uno es la <em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.persee.fr\/doc\/carav_1147-6753_1998_num_70_1_2776\" target=\"_blank\">Crisis<\/a><\/em>, en que con puntualidades de rigor escol\u00e1stico contradice asunto, y razones a un serm\u00f3n del Reverend\u00edsimo Padre <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/bibliographica.iib.unam.mx\/index.php\/RB\/article\/view\/2\/196\" target=\"_blank\">Antonio de Vieira<\/a>. Lo primero, que arguye bien este escrito, es, que el m\u00e1s versado en la forma silog\u00edstica de las escuelas, no puede aventajar a la puntualidad clara, formal, y limpia, con que en sus silogismos distribuye sus t\u00e9rminos, al arg\u00fcir la Madre Juana; y lo bien que convence sobre la materia, lo entender\u00e1n todos por el siguiente parecer. El Padre <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/bvpb.mcu.es\/es\/catalogo_imagenes\/grupo.do?path=11142987\" target=\"_blank\">Francisco Morej\u00f3n<\/a>, cuya sabidur\u00eda, y dem\u00e1s prendas son tan conocidas en Madrid, y en especial, cuya sutil robustez en las consecuencias ha sido siempre tan dolorosa para muchos, habiendo le\u00eddo este escrito de la Madre Juana In\u00e9s, en contradicci\u00f3n del asunto del Padre Vieira, dijo: <em>Que cuatro, o cinco veces convenc\u00eda con evidencia<\/em>. Esto le o\u00ed a este formal\u00edsimo Ingenio; y porque sobrados los apoyos, no enflaquezcan el cr\u00e9dito de la poetisa, entre los que han menester d\u00e1rsele de escol\u00e1stica por ajeno informe, no refiero otros muchos doctos, entendidos, y de gusto discreto, (valgan dos nombrados, por muchos, el Padre <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/dbe.rah.es\/biografias\/20974\/francisco-de-ribera\" target=\"_blank\">Francisco de Ribera<\/a>, y el Padre Sebasti\u00e1n S\u00e1nchez, que habiendo le\u00eddo este papel del <em>Crisis<\/em>, se deshac\u00edan en su alabanza, ciertos de que para admirar el ingenio de una mujer, que sin haber tenido maestros, discurr\u00eda con tan formal ajuste, no obstante ser, o no, el serm\u00f3n del Padre Vieira: pues no era impertinente diferenciar el acercado tiro de una saeta, por las diversas calidades del blanco; y llamar destreza del pulso, dar con el golpe en un granate; y si en una pera, desvar\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quien a las objeciones de los que pasan la simple aprehensi\u00f3n por juicio hecho, quisiere ver una cabal satisfacci\u00f3n, lea la <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.elem.mx\/obra\/datos\/2588\" target=\"_blank\">Respuesta de la Madre Juana a la Ilustr\u00edsima Sor Filotea<\/a>, que va impresa para honra \u00fanica de este tercer tomo: all\u00ed ver\u00e1, que la objeci\u00f3n de que se atreva una mujer a presumir de formal escol\u00e1stica es tan irracional, como si ri\u00f1era con alguna mina de hierro, porque fuera de su naturaleza se hab\u00eda entremetido a producir oro: All\u00ed ver\u00e1, que la Madre Juana In\u00e9s no destin\u00f3 este escrito para notorio, sino es que ilustr\u00edsima pluma la ofreci\u00f3 la impresi\u00f3n a su mano antes, que a su esperanza: All\u00ed ver\u00e1, que con la satisfacci\u00f3n, que da la poetisa al Padre Vieira, queda m\u00e1s ilustrado, que con la defensa que le hizo quien lav\u00f3 con tinta la nieve. Y all\u00ed finalmente ver\u00e1 en esta mujer admirable una humildad de candidez tan mesurada, que no reh\u00fasa dar satisfacciones de su misma ofensa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro papel, de que es fuerza no desentendernos, es el <em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/archive.org\/details\/segundotomodelas00juan\/page\/170\/mode\/2up\" target=\"_blank\">Sue\u00f1o<\/a><\/em>, obra de que dice ella misma, que a sola contemplaci\u00f3n suya escribi\u00f3: En este <em>Sue\u00f1o <\/em>se supone sabidas cuantas materias en los libros de \u00e1nima le establecen, muchas de las que tratan los mitol\u00f3gicos, los f\u00edsicos, aun en cuanto m\u00e9dicos; las historias profanas, y naturales; y otras no vulgares erudiciones. El metro es de silva, suelta de tasar los consonantes a cierto numero de versos, como el que arbitr\u00f3 el pr\u00edncipe numen de Don <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.elem.mx\/autor\/datos\/106347\" target=\"_blank\">Luis de G\u00f3ngora<\/a> en sus <em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/archive.org\/details\/soledadesdedluis11gong\/page\/n5\/mode\/2up\" target=\"_blank\">Soledades<\/a><\/em>: a cuya imitaci\u00f3n, sin duda, se anim\u00f3 en este <em>Sue\u00f1o <\/em>la Madre Juana; y si no tan sublime, ninguno, que lo entienda bien, negar\u00e1, que vuelan ambos por una esfera misma. No le disputemos alguna (sea mucha) ventaja a Don Luis; pero es menester balancear tambi\u00e9n las materias, pues aunque la poes\u00eda, cuanto es de su parte, las prescinde, hay unas m\u00e1s, que otras, capaces de que en ellas vuele la pluma con desahogo: de esta calidad fueron cuantas tom\u00f3 Don Luis, para componer sus <em>Soledades<\/em>; pero las m\u00e1s, que para su <em>Sue\u00f1o <\/em>la Madre Juana In\u00e9s escogi\u00f3, son materias por su naturaleza tan \u00e1ridas, que haberlas hecho florecer tanto, arguye maravillosa fecundidad en el cultivo. \u00bfQu\u00e9 cosa m\u00e1s ajena de poderse decir con airoso numen po\u00e9tico, que los principios, medios, y fines con que se cuece en el est\u00f3mago el manjar, hasta hacerle substancia del alimentado? \u00bfLo que pasa en las especies sensibles desde el sentido externo al com\u00fan, al entendimiento agente, a ser intelecci\u00f3n? Y otras cosas de esta ralea, con tan mustio fondo, que causa admiraci\u00f3n just\u00edsima haber sobre ella labrado nuestra poetisa primores de tan valiente garbo. Si el esp\u00edritu de Don Luis es alabado, con tanta raz\u00f3n, de que a dos asuntos tan poco extendidos de sucesos, los adornase con tan copiosa elegancia de per\u00edfrasis, y fantas\u00edas la Madre Juana In\u00e9s no tuvo en este escrito m\u00e1s campo, que este: <em>Siendo de noche, me dorm\u00ed; so\u00f1\u00e9, que de una vez quer\u00eda comprehender todas las cosas de que el Universo se compone; no pude, ni aun divisas por sus categ\u00f3ricas, ni aun solo un individuo. Desenga\u00f1ada, amaneci\u00f3, y despert\u00e9<\/em>. A este angost\u00edsimo cauce redujo grande golfo de erudiciones, de sutilezas, y de elegancias, con que hubo por fuerza de salir profundo; y por consecuencia, dif\u00edcil de entender, de los que pasan la hondura por obscuridad; pero los que saben los puntos de las facultades, historias, y f\u00e1bulas, que toca, y encienden en sus translaciones los t\u00e9rminos alegorizado, y alegorizante, con el que resulta del careo de ambos, est\u00e1n bien ciertos de que no escribi\u00f3 nuestra poetisa otro papel, que con claridad semejante nos dejase ver la grandeza de tan sutil esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En estos empleos, que hac\u00edan a la Madre Juana In\u00e9s amada con veneraci\u00f3n de personajes muy insignes, viv\u00eda ella tan ignorante de sus prendas, como si hubiera entrado entre tantas monjas, a ser no m\u00e1s de una, sin querer para s\u00ed, ni prelac\u00eda, ni conveniencia, ni singularidad: que a sabidur\u00edas tan ventajosas les suele ser, por ojeriza de la suerte, vedado el dominio; pues a\u00fan a los esclavos los marcamos con letras, como quien dice: este naci\u00f3 para ser mandado. Afirman los que la trataron, que jam\u00e1s se habr\u00e1 visto igual perspicacia de entendimiento, junta con tan limp\u00edsima candidez de buen natural: nadie la oy\u00f3 jam\u00e1s quejosa, ni impaciente: su quitapesares era su librer\u00eda, donde se entraba a consolar con cuatro mil amigos, que tantos eran los libros de que la compuso, casi sin costa, porque no hab\u00eda qui\u00e9n imprimiese, que no la contribuyese uno, como a la fe de erratas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas disposiciones de natural tan limpio, y compuesto hall\u00f3 el a\u00f1o de 1693 la divina gracia de Dios, para hacer en el coraz\u00f3n de la Madre Juana su morada de asiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entr\u00f3 ella en cuentas consigo, y hall\u00f3 que la paga solo puntual en la observancia de la ley, que hab\u00eda buenamente procurado hasta entonces hacerle a Dios, no era generosa satisfacci\u00f3n a tantas mercedes divinas, de que se reconoc\u00eda adeudada, con que trat\u00f3 de no errar para en adelante los motivos de buena, de excusar lo l\u00edcito, y empezar las obras de super erogaci\u00f3n, con tal cuidado, como si fueran de precepto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primer diligencia, que hizo, para declararse la guerra, y conquistarse del todo a s\u00ed misma, sin dejar a las espaldas enemigos, fue una confesi\u00f3n general de toda su vida pasada; vali\u00e9ndose, para descoger lo vivido sin alg\u00fan doblez, de aquella su (nunca m\u00e1s, que para este fin) memoria felic\u00edsima. En esta confesi\u00f3n general gast\u00f3 algunos d\u00edas: y ni de condici\u00f3n, ni de ignorancia era escrupulosa: pero no le pareci\u00f3 a entendimiento tan ilustrado sobrada ninguna exacci\u00f3n, para examinar una vida, en que las tibiezas, las confianzas, las omisiones, y los descuidos suelen echar en la conciencia no leves manchas de secreto; y finalmente, no hay pureza de aire, si la ba\u00f1a el sol, que no se sienta hervir en \u00e1tomos. Luego que, aun a satisfacci\u00f3n, de la medrosa penitente, feneci\u00f3 esta confesi\u00f3n general, present\u00f3 al tribunal divino, en forma de petici\u00f3n caus\u00eddica, una s\u00faplica, en que no se estorban lo discreto, y lo muy fervoroso, que en este tercer libro ir\u00e1 impresa, con otros tratados espirituales, y dos protestas, que escribi\u00f3 con su sangre, sacada sin l\u00e1stima, pero repasada, no sin ternura todos los d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La amargura, que m\u00e1s, sin estremecer el semblante, pas\u00f3 la Madre Juana, fue, deshacerse de sus amados libros, como el que en amaneciendo el d\u00eda claro, apaga la luz artificial, por in\u00fatil: dej\u00f3 algunos para el uso de sus hermanas, y remiti\u00f3 copiosa cantidad al Se\u00f1or <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/dbe.rah.es\/biografias\/34610\/payo-enriquez-de-ribera\" target=\"_blank\">Arzobispo de M\u00e9xico<\/a>, para que vendidos, hiciese limosna a los pobres; y aun m\u00e1s, que estudiados, aprovechasen a su entendimiento en este uso. Esta buena fortuna corrieron tambi\u00e9n los instrumentos m\u00fasicos, y matem\u00e1ticos, que los ten\u00eda muchos, preciosos, y exquisitos. Las preseas, bujer\u00edas, y dem\u00e1s bienes, que aun de muy lejos la presentaban ilustres personajes, aficionados a su famoso nombre, todo lo redujo a dinero, con que socorriendo a muchos pobres, compr\u00f3 paciencia para ellos, y cielo para s\u00ed: no dej\u00f3 en su celda m\u00e1s de solos tres libritos de devoci\u00f3n, y muchos cilicios, y disciplinas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Armada de esta desnudez, entr\u00f3 en campo consigo, y fue la victoria m\u00e1s continua, que consigui\u00f3 de s\u00ed, no querer entre sus hermanas religiosas parecer muy espiritual en nada, procur\u00e1ndolo ser en todo: mas siendo fuerza, que tantos ayunos, y penitencias, como hac\u00eda, pintasen hacia el rostro, se esforzaba m\u00e1s a ba\u00f1arle de su agrado antiguo, y dulc\u00edsima labia, porque no fuese, que la estimaci\u00f3n de virtuosa la empeorase con la vanidad el estado de tibia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Solo su director, a quien no fuera posible, ni bien, esconderle los rigores desapiadados conque se trataba, los sab\u00eda: mas procuraba persuadirla a que fuesen menos. Era este el virtuos\u00edsimo, y sapient\u00edsimo Padre Antonio N\u00fa\u00f1ez, de quien ya dijimos, que desde ni\u00f1a la encamin\u00f3 a dejar el siglo, y persuadi\u00f3 a que el modo mejor de despreciar el mundo era no pisarle. Mas es digno de admiraci\u00f3n que habiendo este hombre ilustre recabado tan luego de Juana In\u00e9s, que al principio de su juventud segase en yerba sus esperanzas, apenas pudiese a razones, a persuasivas, y aun a ruegos, conseguir de la misma, ya otra, que templase en sus penitencias el rigor. Circo ser\u00eda de bien deseable atenci\u00f3n o\u00edr las conclusiones, en que la venerable ancianidad de var\u00f3n tan experimentado en gobernar esp\u00edritus, arg\u00fcir\u00eda de indiscreci\u00f3n los fervores que amaba con miedo en la penitenta y a ella responder en su favor, tan contra s\u00ed, algunas soluciones muy fervorosas, que aun el arguyente estimara que le concluyeran: saliendo ambos de la pacifica contienda, ella desconsolada del alivio, y \u00e9l alabando a Dios, de que hubiese hecho una mujer con entendimiento tan profundo, con tal sabidur\u00eda, y d\u00f3cil de juicio, no obstante. Una vez le preguntaron los padres de su docta, y santa familia al Padre Antonio N\u00fa\u00f1ez, que como la iba a la Madre Juana de anhelar a la perfecci\u00f3n. Y respondi\u00f3: <em>Es menester mortificarla, para que no se mortifique mucho, y\u00e9ndola a Ia mano en sus penitencias, porque no pierda la salud, y se inhabilite no corre en la Virtud, sino vuela<\/em>. En esta ferviente intimidad con Dios, tan deseable para esperar la muerte, quien no la teme como fin de la vida, sino como principio de la eternidad, pas\u00f3 la Madre Juana sus dos \u00faltimos a\u00f1os, y lleg\u00f3 al fin el de noventa y cinco, muy f\u00e9rtil para el cielo, que del Convento de San Jer\u00f3nimo de la Ciudad de M\u00e9xico encerr\u00f3 gran cosecha de pur\u00edsimas almas: Una fue, como, aun sin el deseo, lo puede esperar la raz\u00f3n piadosa, la de la Madre Juana In\u00e9s, que como la esposa de los cantares en la cercan\u00eda de otras flores, enferm\u00f3 de caritativa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entr\u00f3 en el convento una epidemia tan pestilencial, que de diez religiosas, que enfermasen, apenas convalec\u00eda una. Era muy contagiosa la enfermedad, la Madre Juana de natural muy compasiva, y caritativa de celo, con que asist\u00eda a todas, sin fatigarse de la continuidad, ni recelarse de la cercan\u00eda. Decirla entonces (como todos se lo aconsejaban) que siquiera no se acercase a las muy dolientes, era vestirla alas de abeja, para hacerla huir de las flores. Enferm\u00f3, al fin; y al punto que se reconoci\u00f3 su peligro, se llen\u00f3 convento, y ciudad de plegarias, y v\u00edctimas por su salud: solo ella estaba conforme con la esperanza de su muerte, que todos tem\u00edan las medicinas fueron muy continuadas, y penosas, con que las sufr\u00eda la Madre Juana, como elegidas, y que no innovaba el estilo, por penosas, y continuadas, a sus penitencias. Recibi\u00f3 muy a punto los sacramentos con su celo catolic\u00edsimo, y en la eucarist\u00eda mostr\u00f3 confianza de gran ternura, despidi\u00e9ndose de su esposo a mas ver, y presto. El rigor de la enfermedad, que bast\u00f3 a quitarla la vida, no la pudo causar la turbaci\u00f3n m\u00e1s leve en el entendimiento; y como amigo fiel, la hizo compa\u00f1\u00eda hasta los \u00faltimos suspiros, que recibida la extremaunci\u00f3n, arrojaba ya fr\u00edos, y tardos; menos en las jaculatorias a Cristo, y su bendita madre, que no los apartaba, ni de su mano, ni de su boca. Mostr\u00f3, al fin, cu\u00e1n sobre aviso estaba en todo, respondiendo muy a prop\u00f3sito, y con puntualidad, a las oraciones de la recomendaci\u00f3n del alma, que fenecida, restituy\u00f3 la suya, no solo con serena conformidad, pero con vivas se\u00f1ales de deseo, en las manos de su criador, a las cuatro de la ma\u00f1ana, en diecisiete de abril, dominica del buen pastor, a\u00f1o de 1695.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Diego Calleja<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escrita ya mi aprobaci\u00f3n, entr\u00f3 en mi aposento un amigo, de los que tienen la habilidad de la poes\u00eda, sin uso; y pareci\u00e9ndome, que si la empleaba en alabar una poetisa tan religiosa, y que tan ejemplarmente muri\u00f3, no aventuraba su decoro, le ped\u00ed, que, pues no estaba la piedad re\u00f1ida con los metros, compusiese para el libro alguno: y obedeciendo, o a mi s\u00faplica, o a su inclinaci\u00f3n, me envi\u00f3 el siguiente<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SONETO<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Al desenga\u00f1o con que muri\u00f3 la Madre Juana In\u00e9s de la Cruz<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya, Juana, si, que habr\u00e1s bien entendido,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Disc\u00edpula de Dios, tanta sagrada<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ciencia, que en este Mundo, a luz menguada<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acech\u00f3 por resquicios tu sentido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y aun te habr\u00e1s de tu fama arrepentido,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al cotejar lo inmenso con la nada,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Viendo, que es la Opini\u00f3n, m\u00e1s celebrada,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ayre, s\u00f3lido menos, de extendido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Dichosa t\u00fa! cuyo mejor concepto<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es el que, en vida, de lo eterno hiciste,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aun venturoso m\u00e1s, de m\u00e1s discreto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tanto supiste, al fin, que al fin supiste<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Santificar la envidia a lo perfecto,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y a lo entendido redimir de triste.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-yellow-color has-text-color wp-block-paragraph\">Transcripci\u00f3n por Antonio Saborit Garc\u00eda Pe\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-yellow-color has-text-color wp-block-paragraph\">Hiperv\u00ednculos por Alaide Mor\u00e1n Aguilar<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Diego Calleja (1638-1725) Fama y Obras Posthumas del F\u00e9nix de M\u00e9xico, D\u00e9cima Musa, Poetisa Americana, Sor Juana In\u00e9s de la Cruz, religiosa profesa en el Convento de San Ger\u00f3nimo<\/p>\n<p class=\"more-link\"><a href=\"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/?p=508\" class=\"readmore\">Seguir leyendo<svg class=\"icon icon-arrow-right\" aria-hidden=\"true\" role=\"img\"> <use href=\"#icon-arrow-right\" xlink:href=\"#icon-arrow-right\"><\/use> <\/svg><span class=\"screen-reader-text\">Sor Juana In\u00e9s de la Cruz (1648-1695)<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/full-width-page.php","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-508","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/508","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=508"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/508\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=508"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=508"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=508"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}