{"id":412,"date":"2021-08-24T19:08:28","date_gmt":"2021-08-24T19:08:28","guid":{"rendered":"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/?p=412"},"modified":"2022-05-04T18:54:52","modified_gmt":"2022-05-04T18:54:52","slug":"carlos-fuentes-1928-2012-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/?p=412","title":{"rendered":"Carlos Fuentes (1928-2012)"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Para leer a Fuentes<\/p><p><strong>Por Julio Ortega (1942)<\/strong><\/p><cite>Julio Ortega, \u201cPara leer a Fuentes\u201d, en <em>Revista de la Universidad de M\u00e9xico<\/em>\u201d, nueva \u00e9poca, n\u00fam. 100, junio de 2012, pp. 17-20. Online disponible en: Para leer a Fuentes | Revista de la Universidad de M\u00e9xico<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero si Carlos nunca crey\u00f3 en la muerte, me dije, protestando la primera noticia sobre su muerte. Morir era un verbo del futuro, sin lugar en el presente. La verdad es que Carlos no se demoraba en el tema, quiz\u00e1 porque era inapelable, o tal vez por escr\u00fapulo. Por un lado, su formaci\u00f3n norteamericana dictamina que la muerte no es un tema de conversaci\u00f3n, y es m\u00e1s bien un tab\u00fa; y, por ello, un gran tema literario. Pero, por otro, su cultura mexicana recomienda una prolongada conversaci\u00f3n con la muerte, y en sus novelas Fuentes le ha cedido la palabra. Buscando el consuelo que nos conceden las palabras, conclu\u00ed que la muerte bien pudo ser para \u00e9l una p\u00e9rdida de tiempo, literalmente, dado que nos arranca de la temporalidad, pero tambi\u00e9n verbalmente, porque, bien visto, sobre ella no hay nada que decir. Y por eso, en espa\u00f1ol, queda todo por ser dicho cada vez que se la nombra. En la <a href=\"https:\/\/www.cervantes.es\/bibliotecas_documentacion_espanol\/biografias\/praga_carlos_fuentes_1.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">obra de Fuentes<\/a>, al final, hasta la muerte est\u00e1 llena de vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conoc\u00ed a Carlos Fuentes en mi primera visita a la Ciudad de M\u00e9xico, en el verano de 1969. Gracias a <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.elem.mx\/autor\/datos\/806\" target=\"_blank\">Jos\u00e9 Emilio Pacheco<\/a>, el suplemento cultural de <em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/cvc.cervantes.es\/actcult\/vrojo\/sobre_rojo\/suplementos.htm\" target=\"_blank\">Siempre!<\/a><\/em> hab\u00eda reproducido, en 1968, un art\u00edculo m\u00edo sobre <em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.elem.mx\/obra\/datos\/3341\" target=\"_blank\">Cambio de piel<\/a><\/em>. Carlos nos cit\u00f3 a Jos\u00e9 Emilio y a m\u00ed en su departamento de reci\u00e9n descasado, creo que en Polanco. Por entonces todav\u00eda se rehusaba a viajar en aviones y a\u00fan le estaba vedado el ingreso a los Estados Unidos. Nos cont\u00f3 la famosa historia de su \u00faltimo viaje a\u00e9reo: ten\u00eda que ir a un congreso de escritores en alguna ciudad mexicana y lo hab\u00edan convencido de volar con el argumento inapelable de que un avi\u00f3n con cincuenta escritores no se puede caer. Pero le toc\u00f3 sentarse al lado de <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/?p=371\" target=\"_blank\">Juan Rulfo <\/a>quien, mirando por la ventanilla, sentenciaba: \u201cEstamos pasando por la ilustre Quer\u00e9taro\u201d; y al rato: \u201cEstamos pasando por la hist\u00f3rica Guanajuato\u201d. En p\u00e1nico, Fuentes le pregunt\u00f3: \u201c\u00bfY t\u00fa c\u00f3mo lo sabes?\u201d, y respondi\u00f3 Rulfo: \u201cLas reconozco por el cementerio\u201d. No menos sepulcrales eran, por entonces, los compartimentos ideol\u00f3gicos, propagados por la <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.dw.com\/es\/guerra-fr%C3%ADa\/t-46032688\" target=\"_blank\">Guerra Fr\u00eda<\/a>; <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2013\/06\/24\/actualidad\/1372024835_751931.html\" target=\"_blank\">Fuentes hab\u00eda sido declarado peligroso<\/a> para la seguridad de los Estados Unidos por el Departamento de Estado. Despu\u00e9s de cenar, Carlos nos llev\u00f3 a conocer lo que calific\u00f3 de monumento mayor de la cursiler\u00eda mexicana, un lujoso hotel acabado de inaugurar. En efecto, ten\u00eda paredes pintadas de morado y unas muchachas vestidas de Cleopatra que vend\u00edan cigarrillos. Pero cuando entr\u00e1bamos, Carlos nos dijo: \u201cNos hemos cruzado con el hombre que me odia m\u00e1s y m\u00e1s odio en M\u00e9xico\u201d. Era <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.memoriapoliticademexico.org\/Efemerides\/12\/01121970.html\" target=\"_blank\">Luis Echeverr\u00eda<\/a>, el pr\u00f3ximo presidente mexicano, que hab\u00eda sido secretario de Gobernaci\u00f3n durante la <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.cndh.org.mx\/noticia\/matanza-de-tlatelolco\" target=\"_blank\">matanza de estudiantes en la plaza de Tlatelolco<\/a>, el a\u00f1o anterior. Ambos hab\u00edan intercambiado un hielo profundo, y sospech\u00e9 que Carlos, que se hab\u00eda quedado sin Estados Unidos, y que iba a perder Cuba, se estaba quedando tambi\u00e9n sin M\u00e9xico. \u00c9ste es un escritor, me dije, que sacrifica pa\u00edses a sus opiniones; aunque se trataban, claro, de convicciones lib\u00e9rrimas, aquellas que configuraban su personalidad m\u00e1s propia, hechas en una independencia solidaria y en las apuestas m\u00e1s pol\u00e9micas. A\u00f1os despu\u00e9s, Fuentes ser\u00eda <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.gob.mx\/sre\/prensa\/rinden-homenaje-a-carlos-fuentes-en-paris?state=published\" target=\"_blank\">embajador en Francia<\/a> del gobierno de Echeverr\u00eda, una decisi\u00f3n que le cuestionaron no s\u00f3lo sus antagonistas, pero que \u00e9l asumi\u00f3 a nombre de las pocas opciones de la hora, que pasaban por afirmar las aperturas o arriesgar las l\u00edneas duras. Despu\u00e9s descubr\u00ed que desde su <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.elem.mx\/obra\/datos\/2611\" target=\"_blank\">primera novela<\/a> Carlos Fuentes ha sido el escritor m\u00e1s atacado en su pa\u00eds. Pero no por la fatalidad de profetizar en su tierra, sino por ser el escritor m\u00e1s inc\u00f3modo. Su ficci\u00f3n ha operado en M\u00e9xico como una versi\u00f3n desestabilizadora de los saberes formales sobre el pa\u00eds. Buena parte de sus novelas toman partido y exigen tomarlo. En una vida burocratizada por el funcionariado encarnizado, la profunda indeterminaci\u00f3n de la experiencia libre que fluye en la escritura de Fuentes debe haber violentado el pacto social y su varia servidumbre. Algo parecido ocurri\u00f3 con <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.cervantes.es\/bibliotecas_documentacion_espanol\/biografias\/nueva_york_jorge_luis_borges.htm\" target=\"_blank\">Borges<\/a>: sus grandes negadores controlaban el capital simb\u00f3lico de lo nacional, ese mito sentimental, pero felizmente su obra nom\u00e1dica no ten\u00eda nada que perder.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estaba escribiendo, nos dijo, una novela de mil p\u00e1ginas en la cual <a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/bib\/historia\/monarquia\/felipe2.shtml\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Felipe II<\/a> dialogaba en los infiernos con el infame <a href=\"https:\/\/www.mexicodesconocido.com.mx\/por-que-se-quiere-borrar-a-gustavo-diaz-ordaz-de-la-historia.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">D\u00edaz Ordaz<\/a>, el presidente de la matanza de Tlatelolco. Justamente, cuando <a href=\"https:\/\/www.memoriapoliticademexico.org\/Biografias\/LPP20.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">L\u00f3pez-Portillo<\/a> nombr\u00f3 a D\u00edaz Ordaz embajador en Espa\u00f1a, Fuentes renunci\u00f3 a su encargo parisino. Debe haber recuperado el odio de Echeverr\u00eda, o sea, regresado a la normalidad. Esa novela fue <em><a href=\"http:\/\/www.elem.mx\/obra\/datos\/3344\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Terra nostra<\/a><\/em>, tan larga que en M\u00e9xico dec\u00edan los amigos que se requer\u00eda de una beca para leerla. Todav\u00eda recuerdo a Carlos de ese primer encuentro: relajado, escribiendo con humor la saga hist\u00f3rica del horror que nos hab\u00eda tocado, y seguramente celebrando la amistad de esos tres contertulios que los pr\u00f3ximos cuarenta a\u00f1os iban a encontrarse en no pocas batallas de justicia po\u00e9tica y, sobre todo, en trabajos mutuos y tareas comunes. Cuando considero la cantidad de trabajo que alegremente me ha pasado Fuentes, no tengo m\u00e1s remedio que reconocer que yo he hecho otro tanto. Estos \u00faltimos quince a\u00f1os fue profesor visitante en mi universidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se me ocurre ahora que las novelas de Fuentes son, en cierta medida, la biograf\u00eda de una transferencia: en ellas M\u00e9xico ha recobrado una <a href=\"http:\/\/revista-iberoamericana.pitt.edu\/ojs\/index.php\/Iberoamericana\/article\/view\/4006\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">geograf\u00eda simb\u00f3lica<\/a>. Contra el discurso esencialista de una identidad fatal, Fuentes se adelant\u00f3 a ensayar las aperturas de una identidad trashumante, que hoy llamar\u00edamos transfronteriza. Fuentes se adelant\u00f3 a la teor\u00eda jur\u00eddica actual, que dice que todos seremos ciudadanos de dos o m\u00e1s pa\u00edses, y tendremos varios pasaportes. \u00c9l siempre tuvo uno solo, el mexicano, pero fue el primer ciudadano internacional. La Ciudad de M\u00e9xico, que conoci\u00f3 reci\u00e9n a los diecis\u00e9is a\u00f1os, despu\u00e9s de pasar la infancia en Estados Unidos, donde su padre era diplom\u00e1tico, la pubertad en Chile, y la adolescencia en Buenos Aires, es el escenario de <em>La regi\u00f3n m\u00e1s transparente<\/em> (1956), novela que representa a una ciudad apenas naciendo a la modernidad y despidi\u00e9ndose ya de la misma, porque estaba dejando de ser transparente para hacerse ilegible. Mientras que <em><a href=\"http:\/\/www.elem.mx\/obra\/datos\/2609\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Crist\u00f3bal Nonato<\/a><\/em> ser\u00e1 la p\u00e9rdida anticipada de un M\u00e9xico invadido y desmembrado. La campa\u00f1a, por su lado, va de Argentina a Chile; como <em><a href=\"http:\/\/www.elem.mx\/obra\/datos\/2484\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Gringo viejo<\/a><\/em> va de Washington a la frontera mexicana. <em><a href=\"http:\/\/www.elem.mx\/obra\/datos\/3346\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Una familia lejana<\/a><\/em> es la novela de un Par\u00eds recuperado en la luz de la Isla de San Luis, y extraviado en las trampas del linaje americano. <em><a href=\"http:\/\/www.elem.mx\/obra\/datos\/195029\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">La muerte de Artemio Cruz<\/a><\/em> es, por cierto, la biograf\u00eda de la Revoluci\u00f3n mexicana perdida; y <em>Terra nostra<\/em> el extrav\u00edo de Espa\u00f1a en el Nuevo Mundo, que se busca en la suma de modernidad que es la novela. La narrativa, para Fuentes, est\u00e1 hecha por este desbasamiento de las representaciones, que zozobran y se sustituyen, como si lo real no tuviese otro sentido que su permanente mutaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ese a\u00f1o de 1969, Carlos Fuentes escrib\u00eda la apoteosis de la historia como una f\u00e1bula pol\u00edtica recontada desde una lengua latinoamericana canibalizadora y barroquizante. Y descubr\u00eda que si la literatura era su patria, la cultura era ya su ciudadan\u00eda. Pero viv\u00eda tambi\u00e9n la novela que iba a escribir veinticinco a\u00f1os despu\u00e9s, <em><a href=\"http:\/\/www.elem.mx\/obra\/datos\/195087\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Diana<\/a><\/em>, como una biograf\u00eda anticipada, que se escribir\u00eda frente a las prohibiciones norteamericanas, refutadas por el placer. Quiz\u00e1 no sea casual que para recuperar el arrebato de esa relaci\u00f3n, haya tenido que desnudarse en la confesi\u00f3n. Siempre he sospechado que Fuentes escribe, cada vez, su primer libro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, ahora, en los primeros balances, creo que la figura del intelectual p\u00fablico, que vivi\u00f3 como una vocaci\u00f3n deservicio, limit\u00f3 el acceso a su obra, que en los \u00faltimos a\u00f1os fue le\u00edda, simplificadoramente, como un subproducto de la crisis mexicana, que es la crisis del proyecto moderno en cada una de sus promesas. Es cierto que el intelectual p\u00fablico satura el espacio de la atenci\u00f3n con sus opiniones, al punto de que se suele dar por le\u00eddos sus libros, lo que es una paradoja de las comunicaciones actuales. Hay varias zonas de la obra de Fuentes que cada lector puede explorar para encontrar, a su suerte, con cu\u00e1l de ellas sintoniza mejor. Fuentes, se dir\u00eda, invent\u00f3 en cada libro a su lector, al operador de ese libro, que se enciende con el manual de lecturas que la novela misma incluye. Por eso, pienso que ahora lo m\u00e1s importante es dejar libre al lector entre los libros de Fuentes, para que sean le\u00eddos como lo que son, grandes proyectos de ficci\u00f3n, laboratorios de transformar el tiempo hist\u00f3rico en tiempo narrativo, en cuento, en lenguaje ficticio capaz de revelar las verdades que nos definen como laboratorio delo moderno, de la mezcla y la creatividad. No escribi\u00f3 dos novelas iguales porque siempre busc\u00f3 a un nuevo lector, forjado por cada lectura, desplegada sobre el porvenir, sobre la p\u00e1gina siguiente y la siguiente, como un calendario de leer donde somos el tiempo que hemos le\u00eddo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo dem\u00e1s, he llegado a creer que Carlos Fuentes practicaba una irrestricta novelizaci\u00f3n; la cual nos incluye y, en la lectura, nos toca descifrar. Nos ha dado un papel en las operaciones de leer, y varias veces me ha parecido encontrarme en la prensa cap\u00edtulos de una novela que Fuentes no ha escrito a\u00fan. Es el caso de ciertos pol\u00edticos mexicanos, que parecen estar buscando su lugar en alguna p\u00e1gina apocal\u00edptica y jocosa de <em>Crist\u00f3bal Nonato<\/em>. Por lo dem\u00e1s, casi todo lo que escribe habr\u00eda que leerlo como la saga de un relato que convierte a la historia en ficci\u00f3n, a la pol\u00edtica en esperpento, a la biograf\u00eda en enigma, y a la novela misma en el discurso que hace y rehace nuestro tiempo como si pudiese ser otro, siempre en proceso de configurarse, y a punto de ser m\u00e1s libre. Leer a Fuentes es exceder l\u00edmites, cruzar fronteras, ensayar la hibridez, y reconocer, entre esos umbrales, un nuevo espacio de reconstrucciones. Comunica una energ\u00eda inquieta, una complicidad tan imaginativa como cr\u00edtica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, todo encuentro con Fuentes y su obra ocurre en una temporalidad parad\u00f3jica, hecha de varias instancias y destiempos. Su <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.milenio.com\/cultura\/literatura\/carlos-fuentes-la-edad-del-tiempo-en-la-obra-del-escritor\" target=\"_blank\">\u201cEdad del Tiempo\u201d<\/a>, el reordenamiento de sus novelas en la <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.excelsior.com.mx\/expresiones\/carlos-fuentes-una-obra-dividida-en-dos-sellos\/1318576\" target=\"_blank\">Editorial Alfaguara<\/a>, incluye a la historia (curso temporal) y al mito (decurso de las edades); pero como se reh\u00fasa al orden cronol\u00f3gico en que fueron escritos esos libros, noveliza tambi\u00e9n nuestra lectura. As\u00ed, propone que esos libros empiezan con <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.elem.mx\/obra\/datos\/2387\" target=\"_blank\"><em>Aura<\/em><\/a> (donde un joven lector, historiador de oficio, traduce las memorias que lo reemplazan en una historia sin edad) y culminan con <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/pdf\/328\/32849605.pdf\" target=\"_blank\">\u201cLas dos Am\u00e9ricas\u201d<\/a> de <em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.elem.mx\/obra\/datos\/2610\" target=\"_blank\">El naranjo<\/a><\/em> (esto es, con un <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.ecured.cu\/Crist%C3%B3bal_Col%C3%B3n\" target=\"_blank\">Crist\u00f3bal Col\u00f3n<\/a> reescrito, cuyos diarios de abordo ser\u00edan la primera novela del boom latinoamericano). De modo que si esta obra no se ordena por la cronolog\u00eda de la escritura y mucho menos por la hist\u00f3rica es porque organizan otra temporalidad, hecha de anticipaciones y anacronismos, consumando y consumiendo los escenarios de su energ\u00eda emp\u00e1tica y su traza barroca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero ya ese mi encuentro temprano con Fuentes era un largo reencuentro, porque yo hab\u00eda frecuentado su obra, buscando descifrar en ella no s\u00f3lo la actualidad literaria que es, despu\u00e9s de todo, la forma de nuestra identidad cr\u00edtica; sino tambi\u00e9n ese porvenir de la lectura que late en todo lo que Fuentes escribe, proyectado por la fuerza de la innovaci\u00f3n, abierto al ocurrir de lo nuevo. Recuerdo el deslumbramiento con que le\u00ed la <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.autoresdeluruguay.uy\/biblioteca\/emir_rodriguez_monegal\/entrevistas\/entrev_08a.htm\" target=\"_blank\">entrevista<\/a> que le hizo <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.elem.mx\/autor\/datos\/119224\" target=\"_blank\">Emir Rodriguez Monegal<\/a> en el primer n\u00famero de <em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.persee.fr\/doc\/ameri_0982-9237_1992_num_9_1_1048\" target=\"_blank\">Mundo Nuevo<\/a><\/em>, otra de las avanzadas de la encrucijada literaria que viv\u00edamos entonces como la demostraci\u00f3n de los nuevos tiempos. Por entonces hab\u00eda salido el manifiesto literario de la novela del boom, <em><a href=\"http:\/\/www.elem.mx\/obra\/datos\/194999\">La <\/a><a href=\"http:\/\/www.elem.mx\/obra\/datos\/194999\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">nueva<\/a><a href=\"http:\/\/www.elem.mx\/obra\/datos\/194999\"> novela hispanoamericana<\/a><\/em> <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.elem.mx\/obra\/datos\/194999\" target=\"_blank\">(1968)<\/a>, un breve y brillante alegato que anunciaba la mayor\u00eda de edad, pero tambi\u00e9n la juventud vehemente, de ese periodo de optimismo creador. El libro nac\u00eda bajo un doble signo: el ejemplo innovador de <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.cervantes.es\/bibliotecas_documentacion_espanol\/creadores\/cortazar_julio.htm\" target=\"_blank\">Julio Cort\u00e1zar<\/a> y la culminaci\u00f3n feliz de la obra maestra de <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.cervantes.es\/bibliotecas_documentacion_espanol\/creadores\/garcia_marquez_gabriel.htm\" target=\"_blank\">Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/a>. Entre <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.culturagenial.com\/es\/novela-rayuela-de-julio-cortazar\/\" target=\"_blank\"><em>Rayuela <\/em>(l963)<\/a> y <a href=\"http:\/\/sedici.unlp.edu.ar\/handle\/10915\/32972\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em> (l967)<\/a>, Fuentes encontraba las pruebas de la diferencia americana y las razones de su nueva universalidad. Y ese movimiento de incorporaciones felices permit\u00eda sumar a <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.cervantes.es\/bibliotecas_documentacion_espanol\/biografias\/tanger_juan_goytisolo.htm\" target=\"_blank\">Juan Goytisolo<\/a>, escritor de ambas orillas. Mi primer libro, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.agenciabalcells.com\/autores\/obra\/julio-ortega\/la-contemplacion-y-la-fiesta\/\" target=\"_blank\"><em>La contemplaci\u00f3n y la fiesta<\/em> (Lima, 1968)<\/a>, le tomaba una frase a <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/?p=364\" target=\"_blank\">Octavio Paz <\/a>para darle la vuelta y sumar la mirada de la poes\u00eda a la celebraci\u00f3n colectiva del relato.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cort\u00e1zar y Garc\u00eda M\u00e1rquez le hicieron concebir la noci\u00f3n, caracter\u00edsticamente fuenteana hay que decir, de que todos los novelistas del boom estaban escribiendo la misma novela, con cap\u00edtulos nacionales, y que cada gran novela del otro era no s\u00f3lo un triunfo personal sino un alivio: lo exim\u00eda a \u00e9l de escribirla, y le permit\u00eda ahondar en su propia p\u00e1gina. En una carta, Julio Cort\u00e1zar le comenta a Fuentes uno de sus ensayos sobre la nueva novela, y le discute la inclusi\u00f3n de <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.cervantes.es\/bibliotecas_documentacion_espanol\/creadores\/argel_alejo_carpentier.htm\" target=\"_blank\">Alejo Carpentier<\/a> en la constelaci\u00f3n de los nuevos. \u201cTendr\u00e1s que reconocer \u2014le escribe\u2014 que el hombre que escribi\u00f3 <em>Rayuela<\/em> no puede aceptar <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/elcultural.com\/el-siglo-de-las-luces-alejo-carpentier-a-la-caza-del-leviatan\" target=\"_blank\"><em>El siglo de las luces<\/em><\/a> que es absolutamente su polo opuesto en materia de actitud est\u00e9tica&#8230;T\u00fa, que citas ese pasaje de mi libro donde me declaro \u2018en guerra con las palabras\u2019, tienes que comprender que miro sin alegr\u00eda a alguien que est\u00e1 en plena c\u00f3pula con ellas\u201d (1964). En 1966, Fuentes lee las primeras ochenta p\u00e1ginas del libro que est\u00e1 escribiendo Garc\u00eda M\u00e1rquez, y de inmediato escribe una cr\u00f3nica anunciando el nacimiento de una obra maestra. Al a\u00f1o siguiente, cuando sale la novela, le escribe a Cort\u00e1zar: \u201cTe escribo por la necesidad imperiosa que siento de compartir un entusiasmo. No s\u00e9 d\u00f3nde anda en estos momentos ggm y puesto que no puedo escribirle al autor, te escribo a ti, a quien todos debemos tanto (ese tanto indefinible que es un aire nuevo, un campo m\u00e1s ancho, una constelaci\u00f3n que se integra). Acabo de leer <em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em> y siento que he pasado por una de las experiencias literarias m\u00e1s entra\u00f1ables que recuerdo&#8230;\u201d. Y a\u00f1ade: \u201cY qu\u00e9 sentimiento de alivio, Julio; \u00bfno te sucede que cada buena novela latinoamericana te libera un poco, te permite limitar con exaltaci\u00f3n tu propio terreno, profundizar en lo tuyo con una conciencia fraternal de que otros est\u00e1n completando tu visi\u00f3n, dialogando, por as\u00ed decirlo, con ella?\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se suman, as\u00ed, los tres innovadores del relato en el intercambio profundo propiciado por los riesgos casi deportivos de Fuentes. Por eso he dicho que cualquier retrato de Carlos Fuentes s\u00f3lo puede ser un retrato de grupo. En esa foto familiar, la presencia de Cort\u00e1zar se nos ha hecho m\u00e1s actual y m\u00e1s \u00edntima. Garc\u00eda M\u00e1rquez prosigue despertando a los muertos a nombre del amor fabuloso, o sea, escribiendo contra el tiempo. Y Fuentes debe haber hecho un pacto con alg\u00fan dios azteca porque su Edad del Tiempo, la saga de su obra incompletable, es cada vez m\u00e1s reciente y m\u00e1s pr\u00f3xima.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carlos Fuentes vive tanto como nunca ahora y siempre en sus libros. He dicho por ah\u00ed que su lectura nos hace m\u00e1s j\u00f3venes. Y es porque nos devuelve al comienzo de la novela, al recomienzo de la historia, al principio mismo del lenguaje. Leerlo nos sit\u00faa en la fluidez del futuro, de un tiempo nuestro donde todo puede ser rehecho. La fuerza de la libertad haci\u00e9ndose en el lenguaje nos torna habitantes de esa comunidad en devenir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-yellow-color\">Transcripci\u00f3n y edici\u00f3n por Fernando A. Morales Orozco<\/mark><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-yellow-color\">Hiperv\u00ednculos por Diego Eduardo Esparza Resendiz<\/mark><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para leer a Fuentes Por Julio Ortega (1942) Julio Ortega, \u201cPara leer a Fuentes\u201d, en Revista de la Universidad de M\u00e9xico\u201d, nueva \u00e9poca, n\u00fam. 100, junio de 2012, pp. 17-20.<\/p>\n<p class=\"more-link\"><a href=\"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/?p=412\" class=\"readmore\">Seguir leyendo<svg class=\"icon icon-arrow-right\" aria-hidden=\"true\" role=\"img\"> <use href=\"#icon-arrow-right\" xlink:href=\"#icon-arrow-right\"><\/use> <\/svg><span class=\"screen-reader-text\">Carlos Fuentes (1928-2012)<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/full-width-page.php","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-412","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/412","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=412"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/412\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=412"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=412"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/retratosliterarios.colsan.edu.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=412"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}